
Los partidos políticos, incluyendo al que actualmente está en el poder, han llevado a nuestro país por un rumbo desastroso, estamos gobernados por una casta política sin ética ni principios morales, el cinismo y la incompetencia ha sido el sello permanente de cada administración, traicionando el voto de confianza de los ciudadanos; cada sexenio termina peor que el anterior y en cada elección los mexicanos no encontramos opciones reales para que la situación mejore.
El Gobierno actual inició su administración vulnerando la independencia del Poder Judicial, con la desaparición de organismos autónomos necesarios para el acceso a la información y con reformas destinadas a eliminar todos los contrapesos naturales al poder; se apoderaron de manera burda de una institución vital para los mexicanos, como lo es la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que en teoría debería ser autónoma y ciudadana, pero que en los hechos responde únicamente a los intereses del gobierno. Todo esto, en el primer mes de gobierno.
Lo más terrible, es que han modificado la Constitución de tal manera que nadie pueda defenderse de sus atropellos, la reforma de supremacía constitucional impide que los ciudadanos podamos ampararnos contra las reformas que se les ocurran, por más que estas puedan vulnerar los derechos humanos; Ley que, por cierto, fue aprobada en menos de 24 horas por los Congresos Estatales, sin revisión ni consulta alguna.
Esta es nuestra realidad, en la actualidad, el gobierno mexicano es la representación de una empresa en quiebra, con encargados mediocres que simulan trabajar para el pueblo, mientras se dedican a desmantelar y succionar los recursos, trabajando en números rojos, endeudando aún más a la empresa para disimular sus desfalcos.
La descomposición de nuestras instituciones se debe a la calidad de políticos que tenemos, vemos por ejemplo, como el poder que debería representar la voz del pueblo, el Poder Legislativo, se subordina sin dignidad ante el Poder Ejecutivo; en ambas cámaras se compran voluntades y la ley se somete a caprichos o a simples ocurrencias, las tómbolas sustituyeron al consenso, las votaciones son autoritarias y dictadas desde las presidencias de las cámaras, se legislan leyes en minutos, sin leer lo que votan, sin consultar a las bases que los votaron, sin escuchar a la oposición ni a sus propios partidarios; diputados y senadores se sienten intocables, no conocen el honor ni la decencia; su ignorancia, vanidad y arrogancia han vulnerado las bases de nuestra Nación y de nuestra democracia.
Es un hecho que la democracia no puede existir si no hay libertades plenas, sin organismos autónomos y sin contrapesos; un gobierno debe tener límites claros para no trastocar los derechos ciudadanos más elementales, por eso es urgente construir una nueva cultura ciudadana que sea más participativa de los asuntos públicos, que sea la sociedad la que decida el rumbo mejor para todos, que nos dejemos de quejar y actuemos en consecuencia, que los políticos nunca más nos vean como simples números de una contienda electoral, que sepan que el respeto se lo tienen que ganar con hechos.
Los ciudadanos que estamos cansados de los políticos y los partidos de siempre, hemos tomado la decisión de organizarnos bajo las siglas de, Movimiento de Unidad Nacional, un movimiento auténticamente ciudadano y con principios libertarios, dispuestos a defender la Democracia y las libertades ciudadanas, además, queremos restaurar los contrapesos naturales del poder y la autonomía a las instituciones democráticas que con mucho esfuerzo se han formado en nuestro país a lo largo de su historia.
Por eso iniciamos esta lucha, para cambiar al sistema absurdo que nos gobierna, porque estamos convencidos que un gobierno sin contrapesos se vuelve autoritario, e inevitablemente, tarde o temprano se convierte en una dictadura.
Queremos dejar en claro que no estamos en contra de las instituciones, sino de los políticos que las dirigen, estamos asqueados de esta manera cínica de hacer política, de la simulación y el abuso de poder. Ninguno de los partidos actuales ha actuado con responsabilidad ante una sociedad que anhela superar su nivel de vida, una vez en el poder se olvidan de las promesas de campaña y al votante no lo vuelven a ver hasta la próxima elección. Por eso es necesario que, como partido permanezcamos vinculados con los electores, de ciudadano a ciudadano, como iguales que somos.
Para lograrlo, nuestro partido tiene que ser ejemplo de organización, transparencia y rendición de cuentas, es por eso que uno de los principales requisitos para pertenecer a este movimiento será no haber sido dirigente o haber ocupado cargo público alguno en los partidos políticos actuales o de reciente desaparición. Que quede claro, no permitiremos que nuestro movimiento sea contaminado, acabaremos con la prepotencia, los abusos y el descaro en su forma de gobernar, nunca más un político volverá a estar por encima de la ley, nunca más sus privilegios se impondrán por encima de los ciudadanos.
Pero vamos a ir más allá de eso, como libertarios, jamás vamos a pedir lealtad para el partido, mucho menos para los dirigentes, porque no siempre vamos a tener la razón, sin embargo, vamos a pedir lealtad a la verdad, a la consciencia de cada uno, lealtad a la razón y a la justicia, para nosotros ganar nunca va a ser más importante que hacer lo correcto, no se trata de ganar por ganar, ni de pasar por encima de nadie, tampoco se trata de ganar para llegar a hacer lo mismo que los demás han hecho, traicionarse a sí mismos y traicionar la confianza de quienes votaron por ellos.
Porque tenemos muy claras nuestras convicciones, sabemos que ganar haciendo trampas o aliándose con los corruptos, finalmente es perder, es engañarnos nosotros mismos, es ponerle un precio a lo más sagrado de un ser humano, su dignidad; nosotros preferimos la derrota en las urnas, que formar parte de la corrupción que estamos denunciando.
Aquí va a haber autocrítica, los dirigentes solamente serán los conductos, no los protagonistas, aquí si vamos a escuchar todas las voces, a tomar en cuenta todas las opiniones y a respetar todas las decisiones, no somos dueños de la verdad absoluta, de hecho, nadie lo es, pero usaremos la razón, el sentido común y el análisis de conciencia para tomar las decisiones; tenemos que ser congruentes con los principios libertarios, por eso, en este partido la libre expresión será la regla de oro, todos aportamos, todos decidimos, en el consenso, el diálogo y el respeto encontraremos las respuestas para contrarrestar los sinsentidos de los políticos actuales.
Para nosotros, ganar no significa llegar a un puesto público, sino mejorar la vida de las personas, habremos ganado solamente cuando nuestro sistema educativo sea de excelencia, cuando nuestro servicio de salud sea eficiente y de calidad, cuando respiremos paz y seguridad en nuestras ciudades y pueblos, cuando dejemos de ser un país endeudado y nuestra economía crezca junto con la calidad de vida de los mexicanos.
México es un país que surgió de dos luchas armadas que costaron cientos de miles de valiosas vidas, la Independencia y la Revolución, se iniciaron en contra de los malos gobiernos y del autoritarismo; hoy, los mexicanos buscamos la vida democrática a través de las urnas, no podemos permitirnos regresar al pasado y que una nueva dictadura se adueñe de nuestras decisiones.
Vivir con dignidad, disfrutar una vida con libertades, con salud, vivienda y educación de calidad, en un ambiente de paz y seguridad para nuestras familias no debe ser una aspiración sino una realidad.
Quienes conformamos al Movimiento De Unidad Nacional defendemos y promovemos los valores de la dignidad de las personas, la libertad con responsabilidad, la igualdad ante la ley, el respeto y la tolerancia, la prosperidad individual y colectiva.
Nuestro lema “La Unidad Somos Todos”, significa que, la única opción que tenemos para lograr que esto pase es la unión entre los ciudadanos, sin divisiones ni confrontaciones estériles, si los ciudadanos nos unimos para tomar el control del Estado tendremos un mejor Gobierno y por consecuencia, un mejor País. Nuestra visión es la de un México unido, un país libre de la clase política, dónde los debates sean para construir, no para dividir, donde tu opinión se respete aunque sea contraria a la mía y viceversa, somos un Movimiento que busca construir un Estado íntegro, que sea objetivo, transparente y sobre todo funcional.
Para nosotros, el Estado debe ser representante y no dueño de la voluntad ciudadana, y en este contexto, nuestra propuesta se basa en el estricto respeto a nuestra Constitución, al fortalecimiento de la democracia y al respeto e independencia de los tres poderes constitucionales, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como la defensa de los órganos autónomos que sean contrapesos naturales al poder en turno, nunca más al abuso de poder, nunca más a la impunidad y nunca más a la corrupción.
El Estado debería operar de manera eficiente, transparente y con orden, no con ocurrencias ni demagogias; la austeridad debe ser solamente para el aparato de Gobierno, no para el pueblo, es inaudito ver como el gobierno hace recortes constantes a los presupuestos indispensables como educación, salud e infraestructura pública, para tirarlos en obras sin sentido y sobre todo sin beneficio para los ciudadanos, un tren vacío, un aeropuerto sin vuelos y una refinería que sigue sin operar, son obras que no generan riqueza, y a pesar de eso, este sexenio le vuelve a inyectar recursos, son caprichos que han costado millones de pesos y que contrastan con la falta de medicamentos para nuestros niños con cáncer, o con la precariedad de nuestras escuelas y hospitales o el pésimo estado de nuestras carreteras.
Necesitamos un cambio de paradigmas, un cambio profundo, desde la raíz, los ciudadanos nos merecemos un gobierno abierto, transparente, completamente ciudadano y profesional, que no esté viciado ni tenga compromisos con nadie más que con la sociedad; un gobierno que lo que prometa en campaña esté obligado a cumplir, porque con promesas incumplidas han llegado al poder y no estamos dispuestos a tolerar que nos sigan engañando.
En este partido tenemos la convicción genuina del Libertarismo, en toda la extensión de la palabra, siendo la Libertad la piedra angular de un gobierno, libertad económica, libertad de expresión, libertad de pensamiento, libertad de elección, libertad de culto y de conciencia; todos los mexicanos y las mexicanas merecemos las mismas oportunidades, el mismo trato ante la ley y los mismos derechos y obligaciones, siendo conscientes que lo que hoy hagamos o dejemos de hacer repercutirá en el futuro de las siguientes generaciones.
La libertad es una palabra muy poderosa, es la que le da sentido al ser humano, significa que tenemos en nuestras manos nuestro propio destino, hacer las cosas bien o mal es nuestro derecho, pero al mismo tiempo nuestra responsabilidad, hay que recordar siempre que nuestra libertad termina donde comienza la de los demás, sabiendo esto, nos toca luchar para que se respeten las libertades de todos los mexicanos, porque la libertad no se consigue sin luchar.
Es indudable que los mexicanos estamos hartos de políticos parásitos y ambiciosos que solamente se asocian entre ellos para su propio beneficio y para seguir manteniendo sus absurdos privilegios, nuestro primer objetivo como partido es acabar con las prácticas corruptas de esta casta de rufianes que tanto daño nos ha hecho como nación, porque lo peor de la llamada dictadura que duró setenta años se transformó en el nuevo partido en el poder, lo único que cambiaron fueron las siglas, en el fondo nada cambió y en la práctica todo empeoró.
Los programas sociales son necesarios, eso es indudable, pero debe evitarse que sean las estructuras de los partidos políticos las que las administren, para que no puedan amenazar con quitárselos a quienes no comulguen con el partido en el poder. Porque se han inventado la narrativa de que ellos crearon los programas sociales, que fue idea de ellos y que solamente ellos pueden entregarlos, esta manipulación de la verdad es despreciable e inmoral, porque son recursos públicos, no son recursos de ningún partido
Lucrar con las esperanzas de un pueblo es una bajeza que hay que combatir con determinación, ningún gobierno debe convertirse en gerente de la pobreza, la premisa no debe ser que los pobres sigan siendo pobres para usarlos electoralmente, sin importarles la dignidad de las personas y su derecho a tener autosuficiencia económica. Porque el asistencialismo solo genera dependencia, vulnera la dignidad del ciudadano, lo convierte en un esclavo electoral, le impide superarse haciéndole creer que por su propia cuenta jamás podrá salir adelante, estas son las mentiras del populismo que nos gobierna.
Además, está claro que nuestro país no saldrá de la pobreza solamente con apoyos bimestrales, hace falta inversión productiva, programas autosustentables basados en estudios reales, no en ocurrencias, es indispensable generar oportunidades reales de crecimiento económico, dejar de dar paliativos para la pobreza, es urgente un cambio de sistema, acompañado de proyectos realistas de inversión que generen empleos, el asistencialismo no es la solución, el gobierno debe depender del pueblo y no al contrario.
Estamos convencidos que, el éxito de un Gobierno no radica en la cantidad de beneficiarios de programas sociales, sino en la cantidad de ciudadanos que dejan de depender de estos programas. Cuando un Gobierno logra que sus ciudadanos sean autosuficientes, en ese momento el gobierno habrá cumplido su trabajo.
México es un país extraordinariamente rico en recursos naturales, la gran mayoría de los mexicanos y mexicanas somos gente de trabajo, somos un pueblo que siempre se solidariza ante las tragedias, que luchamos todos los días para llevar el sustento a nuestras familias y que ya no estamos dispuestos a seguir sumisos ante el régimen de corrupción que nos gobierna. Estamos obligados a luchar contra la imposición de esta ambiciosa élite a través del único recurso que nos queda, la vía electoral.
Somos conscientes que, si los ciudadanos no ejercemos el poder, los políticos seguirán abusando de los recursos y condenando nuestro futuro y el de nuestros hijos a sus ambiciones, políticos ricos y pueblo pobre sigue siendo la triste realidad de nuestro país, porque este, es un gobierno de simulaciones y discursos falsos.
Necesitamos unirnos como sociedad, hacer respetar nuestros derechos, pero también asumir nuestras responsabilidades, las cuales no se terminan al ir a las urnas a emitir nuestro voto, sino que tenemos que vigilar, ser críticos, exigir y castigar a los servidores públicos que abusen del poder que se les confiere.
Solamente, de esta manera lograremos conformar un México igualitario e incluyente, donde los ciudadanos tengamos todas las libertades y derechos garantizados por la Constitución, un México donde el respeto, el diálogo y la tolerancia impere por encima de nuestras diferencias, porque todos y todas nos merecemos una vida digna, sin opresiones, injusticias ni violencias.
En este movimiento cabemos todos los que valoramos la libertad, los que creemos en la justicia, los que queremos un mejor futuro para nuestros hijos, los que trabajamos todos los días para superarnos, los que buscamos soluciones y los que amamos a nuestro país, tanto, que nos apoyamos unos a otros, entre mexicanos, porque entendemos que, si el país está bien, estaremos bien todos y todas.
Tenemos la confianza puesta en nuestros jóvenes, que con su energía y creatividad pueden encontrar soluciones prácticas e innovadoras; en ellos está puesta la esperanza de este movimiento, como agentes de un cambio real, ellas y ellos nos acompañarán en cada paso y serán quienes terminen el trabajo que hoy comenzamos. Estamos seguros que el aporte de talento de los jóvenes hará la diferencia en esta lucha contra el sistema caduco y obsoleto que nos gobierna.
Pero también valoramos el consejo de nuestros adultos mayores, ellos y ellas nos aportan sabiduría y experiencia, son nuestros guías para no repetir los errores que han cometido los actuales gobiernos, ellos han luchado sus batallas, han sufrido decepciones e injusticias, pero tienen todavía el coraje para seguir luchando por los suyos, a ellas y a ellos nuestra admiración y respeto.
Como libertarios, queremos expresar que en nuestro partido jamás usaremos a los movimientos sociales como arma electoral, porque aquí, todos tendrán siempre el mismo respeto y el mismo valor que cualquiera, no solamente en los discursos sino en los hechos, para un libertario el sexo biológico de una persona, sus preferencias sexuales, su raza o condición social, no determinan su capacidad o su valía, sino que son sus actos los que los distinguen, nosotros vemos personas, vamos más allá de ideologías y conceptos, aquí todos somos importantes, todos estamos en el mismo camino y compartimos un mismo sueño, un México con estabilidad y un futuro próspero.
Para esto, en el Movimiento de Unidad Nacional asumimos el compromiso y la obligación de observar las disposiciones contenidas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, las leyes que de ella emanen, así como los Tratados Internacionales suscritos por nuestro país, respetar a las Instituciones y Organismos Autónomos concebidos en la Ley Suprema, así́ como la obligación de promover, proteger y respetar los derechos humanos de hombres y mujeres que en ellos se instauren.
Así mismo, asumimos la obligación de conducir todas nuestras actividades dentro de los cauces legales, ajustando nuestra conducta y la de nuestros simpatizantes a los principios del Estado Democrático, respetando la libre participación política y los derechos de la ciudadanía para hacer posible su acceso al ejercicio del poder público, por medios pacíficos y por la vía democrática, mediante el sufragio universal, libre, secreto y directo, en estricto respeto al principio de paridad de género en la postulación de candidaturas a los distintos cargos de elección popular y en la integración de nuestros Órganos de Dirección y Control, en sus diferentes niveles, comprometiéndonos a promover la participación política en igualdad de oportunidades y equidad entre hombres y mujeres.
Como movimiento igualitario que somos, vamos a establecer mecanismos de sanción aplicables a quien o quienes ejerzan violencia política contra las mujeres en razón de género, acorde a lo estipulado en la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, en la Ley General de Acceso y las demás leyes aplicables.
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